El ladrón y las cucufatas

Yadir G.

El robo

Escuche el zumbido en una milésima de segundo, para entonces mi brazo ya se había desprendido de la maleta que llevaba cruzada a través de mi pecho y espalda. Atónito por el acto, me quede quieto observando como ese tipo extraño que me despojó de mi ser huía como un atleta corriendo 100 metros planos en menos de 20 segundos sin percatarse que mi diestra sangraba, pero qué debería impórtale, para él ahora sólo era una figura muerta en su memoria.

Me cuestioné si esta gente podía ser regenerada según sus habilidades y encontrarles un puesto en esta sociedad para que se desarrollen con humildad con su don y sepan ganarse un plato de comida diario sin hacerle daño a nadie; total, en las cárceles maquillaban de esa manera la situación para hacer entender a todas las victimas que un ser humano puede corregirse acatando un castigo ejemplar. Sin embargo no era momento para razón sobre la naturaleza de su acto y sus posibles soluciones, era momento de colocar la denuncia. Sigue leyendo

Muerte en la Iglesia

Un hombre viejo muere en el templo de la misericordia y la gente sólo llora.

Si Dios es justo, entonces en justa hora te ha quitado la vida para que no habléis. Para que no reveléis los arcanos del misterio del universo o del estrecho cerebro humano. Si falleceréis en la casa del “Señor”, ¿sería una bendición? Los médicos no podrían salvarte, porque comprenderéis que esos son como vampiros que los repele la luz que vosotros los hijos de Dios se ufanan de poseer. Ahora que yace ese cuerpo vetusto en el suelo, se le ofrece misa de cuerpo presente. Dios significa vida, pero hoy le dio muerte ¿Por qué la muerte es tan horrible, si en la biblia nos señala que es el camino para que os salvéis? Es justicia. Todos habéis llorado por el desconocido en vez de darle júbilo a su paso al cielo. Como han de llorar vosotros hijos de Dios que saben mucho de este traspaso a la otra “vida”, porque estudian y creen, que vuestro hermano se ha ido a reunir con el padre. ¿Porqué no celebráis? lo que ha acaecido en su presencia, ¿porqué el llanto? el sufrimiento mal formado ¿Es qué aún no comprendéis su dogma? Que inútil es complacerse estudiando, sin entender lo que se ve y se vive.

La última caballerosidad

Conversaciones con el espejo

Por: José Arén Aclos

¿Haz crecido?

Tengo 32 años…

Lo sé, sigues perdiendo el tiempo en pequeñas cosas haciéndolas grandes…
¿qué haz conseguido?

Trabajo estable, títulos, aprendizaje…

Galardones que tu mismo te colocas e inventas en muchos casos. Ninguno de los mencionados – y a propósito te detuve para que no sigas con el absurdo- son validos dentro de la sociedad en la que crecimos. ¿Qué vas hacer?

Me siento bien así, me siento bien conmigo mismo, porque he hecho hasta ahora lo que he querido…

Si, “lo que has querido”… Creo que ahí esta el eje de la problemática, lo que sucede es que a tus ojos son grandes pasos, y para los que te rodean es sólo aire. ¿Qué te consuela ha seguir buscando este camino?

El mérito propio, que no hace daño a nadie.

¿No hace daño a nadie? ¿Lo puedes asegurar? ¿Y qué es de aquella que te acompaña y siempre sale lastimada por tus infantiles errores?

En la vida estamos para ser felices.

¡Que miserable eres! ¡Egoísta!, el mayor de todos y el más absurdo. Te ufanas de haber conseguido todo sin tener nada. Sigue leyendo

Estos adultos, Aquellos niños

Por: Mez Go

Estos = Adultos / Aquellos = Niños

He perdido el interés por mis amigos, aquellos con los que crecí haciendo travesuras, explorando el mundo y matando por esa única libertad que se siente hasta antes de cumplir la adultez, etapa en la que las responsabilidades nos acongojan día y noche.

Me quedo con el recuerdo de aquellos días gloriosos de sol, de playa, de patines, de bicicletas, de futbol, de fiestas, de decepciones amorosas, de lágrimas, pero también de cándido amor, solidaridad, consejos, abrazos de consuelo, alegría de vivir. Sigue leyendo