El final de la novela

fin

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Conversaba con ella sobre la novela. El día anterior tuve la idea de mandar el pequeño avance (unas 10 páginas), de la nueva novela, e inédita como todas las que hasta ahora escribo, para que me diera su opinión sobre el contenido, además ella tenía el cargo de editora amateur para mí; era un puesto que yo lo había inventado para ella a base de mi necesidad. Me comentó que estaba un poco impresionada por los capítulos que hasta ahora había podido leer. Creyó en un primer momento que la primera mujer en aparecer era ella. Lo negué rotundamente; era imposible que mí alter ego en la novela (el protagonista) la usara para satisfacer sus necesidades fisiológicas. El sentido que guarda la primera escena de coito, le dije, no tiene nada que ver contigo, tú eres otra protagonista, en sí, eres por la que escribo todo esto. Creí percibir una ligera emoción en su “¿sí?…” aunque quizás pueda equivocarme. Tuve que contarle como era su personaje: era un amor perdido, el verdadero amor dentro de la novela, pero que lamentablemente el personaje principal nunca iba a poder encontrar. Entonces me dijo un poco con resignación y con otro tanto de lástima, “¿Por qué?” Simple, le dije, está situación, la que vivimos ahora es toda mi culpa, mi precipitación nos puso en este punto donde no se puede volver a trazar líneas ni dibujar sonrisas sin que se crean falsas. Guardo silencio. Por eso decidí – y es porque creo que no voy a encontrar a nadie como tú otra vez, en esta vida u en otra, si es que la hay- que el personaje debe librarse de sus demonios resignarse que en los grandes errores no hay marcha atrás, las cicatrices son difíciles de borrar, darle sentido nuevamente a la palabra “Amor” después de haber sido infiel. Explicar los argumentos de la infidelidad es absurdo, baste decir que sucumbir a la tentación, cual Adán a la manzana, conlleva responsabilidades, si después de dar un mordisco a esa fruta encuentras que te gusta el jugo de su pulpa estarás saboreando el dulce néctar de la culpa; una vez en tu cuerpo ni defecarla hará que las expulses por completo. Sigue leyendo

Borrones infinitos: El novelista por excelencia

Esbozo de cómo Dios creo está gran novela que es la vida y de cómo Él es el novelista por excelencia.

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¿Qué crear? (Página en blanco)

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Hice perceptible mi eco. Alzaba mi voz en el blanco infinito de la nada. Escuché mi voz, la modulé como quise. Rebotó y revoloteó en mí una sensación. ¿Qué crear?: Lo sé, mi alter ego. Un ser que sea yo, pero a su vez que no lo sea, que encuentre excusas y aciertos, que sea lo que yo quiera. Sigue leyendo