UNO MÁS EN EL PUENTE

Entre el ciego que canta boleros en su silla de ruedas,  y el hombre de la balanza eléctrica que te pesa por veinte céntimos, se encuentra un joven escritor que peina canas por herencia, y que regala sonrisas que otros se las devuelven a su vez. Sigue leyendo

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Estos adultos, Aquellos niños

Por: Mez Go

Estos = Adultos / Aquellos = Niños

He perdido el interés por mis amigos, aquellos con los que crecí haciendo travesuras, explorando el mundo y matando por esa única libertad que se siente hasta antes de cumplir la adultez, etapa en la que las responsabilidades nos acongojan día y noche.

Me quedo con el recuerdo de aquellos días gloriosos de sol, de playa, de patines, de bicicletas, de futbol, de fiestas, de decepciones amorosas, de lágrimas, pero también de cándido amor, solidaridad, consejos, abrazos de consuelo, alegría de vivir. Sigue leyendo

La Estatua del huésped

Un monumento que pasó al olvido.

Por: José Arén Aclos

El Museo

Se abren las puertas del museo de pocos abriles y de muchos sueños. El salón de la exposición es simple, estrecho, con techos altos de arañas sucias. Aquí no hay piso de mármol, ni alfombra para reyes, ni tratos especiales por apellidos o edades. Este espacio cálido de variopinto dotes fue creado por héroes anónimos, su mérito yace en la esperanza con la que moldearon estas figuras de sólida fe, donde aún se pueden sentir sobre la superficie áspera que dejaron, los últimos retoques. Sigue leyendo

A diario, ignoro

Breve descripción de una percepción diaria sobre un medio de transporte donde nos miramos y nos ignoramos.

En esta cajita de metal de 2×2 sólo caben seis, pero esto pocos lo saben o a pocos le interesa. En este cuadrado tan reducido lleno de extraños, es difícil conseguir sociabilizar. La educación no hace acto de presencia ni por cortesía, no hay saludo, ni buenos días, ni buenas tardes, ni nada de buenas… o al menos asentamiento de cabezas, no hay nada, únicamente  la división de los espacios a ocupar. Sigue leyendo

Crónica de Villa María del Triunfo

Niños jugando al borde del abismo, largas escaleras amarillas, montículos de tierra, casa a medio terminar, mototaxis, perros por doquier; es el distrito de Villa María del triunfo que hoy tuve la oportunidad de conocer.

Llegamos al lugar, un asentamiento humano en el cerro, a las 11 de la mañana donde el sol intensamente amarillo comienza a calentar con más fuerza. Sin protectores solares, algunos con anteojos (yo no) y gorros cubriéndose del cáncer, caminamos sobre tierra inestable, que funge de sendero al lugar donde debemos desembarcar. El automóvil que nos transporta sufre, refunfuña en la subida, nos piden que descendamos y andemos por lo poco que falta para llegar al primer destino.  Hecho una mirada alrededor desde la cumbre y me siento un búho, un águila o halcón mirando a su presa desde lo más alto de esta selva de concreto.
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