El homosexualismo es un humanismo[1]

Advertencia: Este artículo no trata de leyes, sino del sentido humano y de una posición estética que sabotea la aceptación de los homosexuales en la sociedad.

El Creador incompetente

Sabemos que hay una fuerte oposición contra el proyecto de ley de la Unión Civil. Algunos creen que es sólo una pugna política, con ánimo de aprovechamiento y otros, que es una cuestión de dogmas cristianos y de derechos humanos. Me sitúo entre los segundos, que creen que la religión infunde el odio contra los homosexuales por medio de sus creencias, difundiendo que ser LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) es una abominación de la naturaleza, o sea que no puede venir de Dios y que por ende, es malo, incentivando negligentemente que los homosexuales no pueden reclamar un derecho como cualquier otro ciudadano. Los argumentos dogmáticos no sólo provienen de la iglesia, sino del ambiente político, como las declaraciones del congresista Fujimorista Julio Rosas sobre la familia que “es una institución natural establecida por el Creador” clausurando su párrafo con un rotundo “Se quiera o no aceptar; se crea o no se crea.” Ese maltratado discurso basado en los preceptos religiosos que dicen “Dios creó sólo al hombre y la mujer” se puede contraponer con la que dice “Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”; ya sabemos que pasó después, pasaron los siglos y estamos aquí discutiendo su incompetencia en el trabajo en darles más amor y menos prejuicios a sus creaciones.

Metamorfosis

Se entenderá a primera vista mi defensa a los homosexuales que en resumen diría algo como esto: Ellos son tan humanos como nosotros y merecen respeto, amor y entendimiento como todos (Demasiada utópica mi posición). Sin embargo hay una idea que me viene dando vueltas y vueltas. Después de discutir largo y tendido con una persona en quien confío y admiro ampliamente – y no por esto está exento a equivocarse-, me di con la sorpresa que estábamos proyectando imágenes distintas en nuestra cabeza sobre la defensa que hacíamos cada uno de su posición; mientras él insistía que una ley de esta no nos llevaría a nada, en su cabeza, mientras hablaba de los gays, estaba la foto de “Kiara”, que en verdad se llama Alfonso, que trabaja en una peluquería y que con el tiempo a base de ahorros y esfuerzos se ha ido poniendo culo y tetas, ha perfilado su nariz se ha dejado el cabello largo y rubio, y además se pintarrajea todo el rostro (Quiere ser mujer). Por otro lado, en mi posición a favor del Unión civil, mi mente no estaba contemplando a este sector de los homosexuales en absoluto, para mí estábamos hablando de Carlos Bruce, o de los chicos barbones que vi besándose en el parque el otro día, o de las chicas que andan de la mano por las calles; en ningún momento Kiara se me pasó por la cabeza, ni Naamin Timoyco, sólo homosexuales que siguen siendo ellos mismos, en sus cuerpos, amándose unos a otros (¡Oh! Frase bíblica).

Por este lado puede ser entendible, hasta cierto punto, el rechazo que generan los homosexuales que han ido transformándose. Podemos ver que aquí hay una subdivisión entre los gays: unos se aceptan físicamente como son, y otros, buscan convertir su cuerpo en lo que su mente y corazón les dicen. Desde este punto de vista se puede hablar de un trastorno psicológico, lo que ha sido contrarrestado científicamente por estudios de “la American Psychological Association, la American Psychiatric Association y el Royal College of Psychiatrist”, que también son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que concluyen que la homosexualidad es una “expresión natural y normal”[2] o sea se puede nacer homosexual. Como sea, Lo cierto es que el homosexualismo es una realidad incorregible, aunque en el Siglo XX algunos psiquiatras hayan tratado de revertirla sin éxito.

Honestamente, me he ido acomodando a la situación paulatinamente siempre teniendo presente que todos somos seres humanos y que de cada uno depende su felicidad. Sin embargo a lo que aún me cuesta acostumbrarme, – y esto no quiere decir que sea homofóbico- son a los hombres que transforman su cuerpo para tratar de ser mujeres. Aún me resulta chocante y esta impresión tiene mucho que ver con el concepto subjetivo que tenemos de la belleza, de la estética; aunque suene frívolo.

Tomás de Aquino en Summa theologiae[3] (I q.39 a.8 C) dice: “Para que haya belleza se requieren tres condiciones: primero, la integridad o perfección, de manera que lo inacabado es, por ello, feo. Segundo, la debida proporción o consonancia. Por último, la claridad, de modo que a lo que tiene un color nítido se le llama bello.”Quizás, -y sin ofender-, eso de “lo inacabado es, por ello, feo” tenga algo que ver con ese rechazo resistente entre los heterosexuales que están en mi posición: apoyando la Unión Civil y a la vez esforzándose para aceptar las apariencias que adoptan estos seres humanos inconformes con su naturaleza física. Debes ser sumamente agobiante encontrarte que no te sientes cómodo con tu cuerpo y tratar de cambiarlo, lo natural es más valorado que lo artificial, de ahí que todos critiquemos modelos que pasan por el cirujano para mejorar sus apariencias.

Sodoma y Gomorra

Ese pasaje de la biblia cuenta que dos ciudades que dejaron de creer en Dios se entregaron a la mundanidad: fornicaban en grandes orgías, robaban, mataban y creaban falsos ídolos; en fin, fueron contra los designios de Dios y provocaron su ira. Sodoma y Gomorra es la imagen que tienen las mentes obtusas de cómo es la casa de un homosexual: Libertinaje total. La imaginación de estos es prolija, por eso se preocupan en cómo sería que un niño viva con dos papás o dos mamás. Antes que todo, a esa gente creyente que creer en que la institución familiar está compuesta por un hombre y una mujer por el hecho de que juntando estos dos elementos se puede procrear, sufren de ceguera periférica, no ven otras opciones como la adopción, inseminación artificial o simplemente el libre derecho de no tener hijos como una solución. ¿Quién me presiona a mí a tener hijos más que mi deseo natural de hacerlo? ¿A caso debo pensar en mi legado, en la economía del país, en el futuro del mundo? Esta decisión es personal, no del estado, no se puede pensar en un ser humano como una cifra.

No se equivoque con respecto a la libertad, los homosexuales, gozan del privilegio de valorarse más que cualquier de nosotros. He escuchado de muchos amigos que disfrutan que sus enamoradas estimulen sus anos, dicen que encuentran placer en ese punto, es por eso que juegan con esa frase cuando van al Urólogo “cuidado que te puede gustar”. Hay un miedo de por medio difícil de superar en un país tan machista como el nuestro donde este tipo de confidencias sólo se las puedes hacer a amigos cercanos que estén en la misma situación.

Una casa con dos padres o dos madres, no tiene por qué ser diferente a la de los heterosexuales. Si quieren dar una pequeña ojeada, vean la película “La vida de Adele” (2013) que refleja claramente como es la vida de una pareja de lesbianas; también pelean, son infieles, se aman y se separan. ¿Hay algo de raro en esto señora que demanda a su ex esposo por la pensión de su hijo o porque le dejo el ojo negro? No me diga señor que es tan puro y casto que sólo piensa en su mujer todo el día. Somos seres humanos y todos, aunque suene trillado, nos equivocamos, perdonamos, amamos y odiamos; vivimos. Si fuéramos perfectos entonces estaríamos en el cielo bíblico y no en este infierno terrenal.

“No hay que confundir a los niños”

En vez de creer que los confundimos, mejor concienticémoslo a que esto es normal. Que los niños entiendan que puedan tener dos padres o dos madres y que sus amiguitos, y sus padres, entiendan que hay un mutuo respeto, por lo que no le harán bullying a ese pequeño que es parte de esta nueva familia; tenemos suficiente con burlarnos de lo que la gente cree que son nuestros defectos como para preocuparnos por lo que la gente creer que no es normal. Desde la escuela primaria aprendernos a joder a los paisanos, que hablan con su “mote” y nadie se preocupa por explicarnos que es un problema de alfabeto, en el caso del Quechua, no existen las letras b, g o j[4], por ejemplo.

Conclusiones

Espero haber contribuido en algo con este artículo. Como ven es una mezcla de contraposiciones, tanto de ideas, tradiciones y políticas; como físicas y espirituales. Creo firmemente en que la aprobación de esta ley nos haría andar una pisca más hacía un futuro prometedor donde podamos aprender a convivir a base de respeto, amor y humildad, y sobre todo a reconocernos todos como seres humanos con los mismos derechos. Recuerden que nuestros paisanos aún adoran a los Apús, que las chicas quieren andar con minifalda sin que las acosen, que el papá ya no es el único que trabaja en la casa, que los hombres ahora son metrosexuales, etc. Tatuémonos “inclusión social” en el centro del pecho.

 

[1]Título tomado del libro “El existencialismo es un humanismo” de Jean-Paul Sartre (1946)

[2] Ley que establece la Unión Civil no matrimonial para personas del mismo sexo del Congresista Carlos Bruce. Del apartado: Exposición de motivos (Pág. 6).

[3]“Suma de Teología”. Tratado de teología del Siglo XIII

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Ayuda:Idioma_quechua

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