Carta al Sr. Parásito

Abril 2012

Con el debido respeto que Usted se merece, voy a responderle por todos los ataques que no fue capaz de propinar de frente, cara a cara, por lo que me he enterado por terceros que Usted esta hablando no sólo de mi persona, sino del sueño que estamos construyendo un grupo de hermanos, no se equivoque Caballerito.

Es difícil levantarse una y otra vez, pero apoyados por las mismas e incondicionales manos renovamos nuestros espíritus y resurgimos de las cenizas como el Ave Fénix, por lo que no necesitábamos braceros que hagan el papel de burros de carga, precisábamos perfiles pensantes, beligerantes, que puedan trazarse un camino hacia la meta y que laboren poco a poco hasta llegar a los ansiados laureles de la victoria.

A Usted, una y  mil veces se le dio la oportunidad de mostrase, de revelar ese talento que mantenía como un diamante en bruto, poco refinado y puntiagudo. No me podrá negar Usted, que siempre tuvimos la oportunidad de dialogar  y colegir sobre los malos entendidos borrando e iniciando desde cero siempre que fuese necesario. Usted necesitaba más comprensión de lo habitual, y se la otorgue desmesuradamente; me pregunto ahora si hice bien. Dio por sentado que yo debía comprenderlo y excusarlo por su párvula e inocente inexperiencia, entonces decidió culparme por sus desaciertos, que era lo más fácil para librarse de responsabilidades con las que no podía lidiar, como siempre.

Y pensar que Usted fue acompañado de la mano hasta que se agotasen todas las fuerzas, toda la comprensión, toda formula que no encajaba con su carácter. Fuimos nosotros quienes nos acomodamos para hacerlo sentir bien, mas no Usted. Terco fue pensar que podría demostrarnos que no sólo era un bufón de pacotilla que parece talentoso bajo las luces encendidas del escenario, sino que podría ser el director de la obra.

Reconozco en Usted, a un payaso natural, sin maquillaje diario, que camufla su bipolaridad bajo la cómoda mofa de su público obtuso.

Usted ahora es sólo un parásito enjuiciando mi persona como el causante del triste desenlace de su novela, mas no se olvide Sr. Parásito que fui yo quien lo llame incontables veces para charlar sobre la situación de su deplorable desempeño, que tuve que apoyar a pesar del pobre progreso que mostró. Dígame Usted, cual juicio, es ¿verdad o no?; ambos sabemos la respuesta.

Usted ahora esta expulsando su veneno en un medio al cual ya no pertenezco apropósito. Esta aprovechando en contar su “verdad”, mas los espectadores de sus pobres escritos carecen de mi descargo oficial para hacer sus propias conjeturas. La amistad que los une los hace cómplice de su animosidad, siempre ambigua.

Confieso que creí, al igual que Usted, que este iba a ser su puente a la fama, que podría aprovechar muy bien esta oportunidad para encontrar su camino, que estaba en su vía, empero, nos equivocamos, sigue errante, sin rumbo fijo, sin motivación, perdiendo su vida en triste achaques de su soledad, pero quien soy yo para juzgarlo, si es Usted quien ha decidió vivir así.

Quiere ser actor, – me confesó aquella vez-, pues bien salga de aquí a cumplir su sueño le dije. Sin embargo escogió el carril de rápido acceso, pero se estropeó a medio andar las llantas de su improvisado coche.

Usted dice que no aprendió nada de mi, pues bien, discúlpeme esta interrogante para finalizar, ¿Usted conocía el camino hacia el  Jr. De la Unión? Creo que no, porque cuando lo conoció se maravillo.

P.D. Si lo veo caminando por la misma acera que yo, no lo esquivaré, lo saludaré cordialmente como me pidió que lo hiciera y espero que llegado ese momento Usted haga gala de esa sinceridad altanera que siempre lo caracterizó y me diga todo cara a cara.

Firma la última caballerosidad.

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2 comentarios en “Carta al Sr. Parásito

  1. Es fácil ser el bufón de la corte, no tienes compromisos y te burlas por doquier, pero al final el bufón tiene el más triste final… se queda solo con sus bromas hirientes y en los cementerios recogen su cráneo y todos comentan “como me hacia reír este pobre infeliz”… así terminan todos los bufones, aquellos que viven de cortesanas y no en las cortes…

  2. Mas de dos años después, deambulando por la red (hueveando) me topo con este escrito y reconozco cada palabra y me da cierta gracia lo ocurrido. Sin embargo, tus 11 párrafos no son nada en comparación con el único párrafo del comentario de “AzRael”, solo puedo decir: pala mierda “se queda solo con sus bromas hirientes y en los cementerios recogen su CRÁNEO y todos comentan” que pendejo eres hugooooo

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