La ambición del poder

No hay falacia en esta afirmación: El poder corrompe.

La hipótesis que se maneja sobre el siniestro que hizo cenizas los sueños de los niños educación inicial de diversos destinos del Perú de tener sus libros a tiempo para iniciar su año escolar, es que fue provocado por las imprentas en desacuerdo de las ordenanzas del gobierno sobre la compra de libros nuevos de alto costo.

Ver el tema superficial quiere decir que existe un grupo de poder político que es antagónico al trabajo que esta realizando el gobierno por cumplir sus promesas de igualdad social y ayuda a los más necesitados.

En el supuesto que sea cierta la hipótesis arriba mencionada “Los sicarios de la educación y la esperanza”, cumplieron a cabalidad su objetivo, perjudicando a niños que no tienen nada que ver con los problemas de los adultos en el mundo. Últimamente son ellos los más afectados.

La historia demuestra que hasta los ladrones tuvieron códigos que respetar en su oficio como por ejemplo, nadie podía robar dentro del perímetro del otro, o no se golpeaba, menos se mataba a las personas que le robaban. Inclusive competían por ser el mejor en lo que consideran un “arte” como los carteristas.

En la actualidad estos códigos no son vigentes, mejor dicho son inexistentes por lo que estos criminales declarados o disfrazados (mezclados en la política) pueden cumplir cualquier “encarguito” con tal de recibir dinero a cambio.

Por otro lado los que conciben la idea original, son los verdaderos trasgresores de la solidaridad (en este caso), y son diferentes a los perpetradores del hecho. Los primeros son las verdaderas mentes siniestras y los otros solamente los lacayos que se venden para “sobrevivir” en un mundo caro, en esta arista es que estos últimos se justifican.

Son tiempos donde la sangre corre a diario en las calles, donde convivimos con una justicia inversa que te encarcela por defenderte, donde los ladrones tienen beneficios y viven como en hoteles, donde los policías olvidaron el valor de la envestidura que lucen y sólo se aprovechan de ella.

Vivimos en la corrupción donde el dinero es poder. Y los hombres que lo tienen no cesan en su búsqueda de enriquecerse aún más.

Las ideas y acciones poderosas son las que cambiarán el rumbo de esta triste historia.

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